¿Por qué la Reserva Federal es independiente?

Mucha gente se sorprende al saber que el banco central de los Estados Unidos, la Reserva Federal, opera en su mayor parte de forma independiente del gobierno. La estructura pública y privada combinada de la Reserva Federal (Fed) es muy controvertida, especialmente después de la crisis financiera de 2007-2008.

El papel de la Fed como banco central en los EE. UU. y su posición de influencia resalta la cuestión de si los bancos centrales deben o no ser independientes de la naturaleza política del gobierno.

Conclusiones clave

  • La independencia del banco central se refiere a la cuestión de si los supervisores de la política monetaria deben estar completamente desconectados del ámbito del gobierno.
  • Quienes están a favor de la independencia reconocen la influencia de la política en la promoción de una política monetaria que puede favorecer la reelección en el corto plazo pero causar un daño económico duradero en el futuro.
  • Los críticos de la independencia dicen que el banco central y el gobierno deben estar estrechamente coordinados en su política económica y que los bancos centrales deben tener supervisión regulatoria.

La Reserva Federal como cuasi-gubernamental

Las decisiones monetarias de la Reserva Federal no tienen que ser ratificadas por el Presidente (o cualquier otra persona en el Poder Ejecutivo). La Fed no recibe fondos del Congreso y los miembros de la Junta de Gobernadores, que son designados, cumplen mandatos de 14 años. Estos términos no coinciden con los términos presidenciales, creando una mayor independencia.

Sin embargo, la Reserva Federal está sujeta a la supervisión del Congreso, cuyo objetivo es garantizar que alcance los objetivos económicos de máximo empleo y precios estables. Y el presidente de la Fed debe presentar un informe semestral sobre política monetaria al Congreso.

¿Por qué ser independiente?

La principal justificación de una Reserva Federal independiente es la necesidad de aislarla de las presiones políticas a corto plazo. Sin un grado de autonomía, la Fed podría verse influenciada por políticos centrados en las elecciones para que promulgue una política monetaria excesivamente expansiva para reducir el desempleo a corto plazo. Esto podría conducir a una alta inflación y no controlar el desempleo a largo plazo.

De hecho, los defensores de la independencia del banco central argumentan que la presión política es demasiado grande para permitir que interfiera con la política monetaria y la toma de decisiones macroeconómicas. En particular, los políticos tienen objetivos de reelección a corto plazo, que tienden a favorecer las políticas inflacionarias que dan la ilusión de impulsar los salarios y el empleo, pero a expensas del crecimiento a más largo plazo. Además, la inflación puede socavar el poder adquisitivo de la moneda y perjudicar a los acreedores y ahorradores.

Los defensores de la autonomía argumentan que una Fed independiente abordará mejor los objetivos económicos a largo plazo. La independencia también puede facilitar la ejecución de políticas que son políticamente impopulares pero sirven a un mayor interés público. Otro argumento es que el banco central debería estar lleno de economistas y otros expertos, en lugar de políticos o personas bajo influencia política.

Argumentos en Contra de la Independencia

Los críticos argumentan que es inconstitucional que el Congreso asigne poder monetario a una agencia cuasi gubernamental independiente. De acuerdo con la Constitución, el Congreso tiene el poder de acuñar dinero y regular su valor. En 1913, el Congreso delegó este poder a la Reserva Federal a través de la Ley de la Reserva Federal de 1913. Sin embargo, algunos argumentan que tal delegación es fundamentalmente inconstitucional. Quienes se oponen a la independencia de la Fed también sugieren que es antidemocrático tener una agencia no elegida, que no rinde cuentas al público estadounidense, dictando la política monetaria.

Otro argumento en contra de la independencia es que fomenta la mala coordinación entre la política fiscal implementada por el Congreso (es decir, impuestos y gastos) y la política monetaria promulgada por los bancos centrales. Por ejemplo, si el gobierno está recortando impuestos (política fiscal laxa), pero el banco central está elevando las tasas de interés (política monetaria estricta), creando un desajuste que socava los esfuerzos de ambos.

La línea de fondo

Los temores sobre la expansión masiva del balance de la Reserva Federal y los rescates cuestionables a empresas como American International Group, Inc. (AIG) llevaron a demandas de mayor transparencia y responsabilidad. Los llamados en Washington para «auditar» la Reserva Federal podrían potencialmente socavar el estatus independiente del banco central de EE. UU.

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