edulcorante

¿Qué es un edulcorante?

Un edulcorante es una característica o beneficio especial que se agrega a un instrumento de deuda, como un bono o una acción preferencial, para hacerlo más atractivo para los inversores potenciales. Dos formas populares de endulzantes son las garantías y los derechos, que permiten al titular convertir valores en acciones en una fecha posterior o comprar acciones a precios inferiores a los del mercado.

Un edulcorante también se conoce como pateador, arruga o campanas y silbatos.

Conclusiones clave

  • Un edulcorante es una característica especial que se agrega a un instrumento de deuda, como un bono o una acción preferencial, con el objetivo de aumentar su valor en los mercados.
  • Dos formas populares de endulzantes son las garantías y los derechos, que permiten al titular convertir valores en acciones en una fecha posterior o comprar acciones a precios inferiores a los del mercado.
  • Los edulcorantes son especialmente útiles para las empresas que tienen dificultades para atraer inversores o reunir capital a precios asequibles.
  • Los warrants son el endulzante más común que ofrecen las empresas que intentan convencer a los inversores ángeles para que inviertan en nuevas rondas de financiación.

Cómo funciona un edulcorante

Los edulcorantes son especialmente útiles para las empresas que tienen dificultades para atraer inversores o reunir capital a precios asequibles. Una empresa en esta posición puede querer realizar una oferta de deuda estándar. Sin embargo, si no hay suficiente apetito de los inversores para vender toda la deuda, es posible que se requiera un endulzante para deshacerse de toda la emisión.

Los edulcorantes siempre tendrán un costo adicional para la empresa que los regala, pero es posible que el costo exacto no se pueda calcular hasta una fecha en el futuro.

Los warrants, derivados que otorgan el derecho, pero no la obligación, de comprar o vender un valor (por lo general, acciones) a un precio determinado antes de su vencimiento, son posiblemente el endulzante más común que ofrecen las empresas que intentan convencer a los inversionistas ángeles para que inviertan en nuevos rondas de financiación.

Warrants vs Opciones

Al igual que los warrants, las opciones son esencialmente derechos contractuales que se extienden a los inversores, permitiéndoles comprar ciertas cantidades de acciones, en algún momento futuro, a precios acordados hoy.

Aunque de naturaleza similar, existen diferencias clave entre estos dos derivados. Una es que los warrants tienden a durar mucho más que las opciones: los primeros pueden durar hasta 15 años, mientras que los segundos suelen durar entre un mes y dos o tres años.

Otra es quién las emite: las opciones se cotizan en las bolsas de valores, mientras que una empresa emite sus propios warrants. En otras palabras, eso significa que una empresa puede obtener capital adicional de un warrant pero no de opciones.

Ejemplo de un edulcorante

La empresa XYZ emite un bono para recaudar capital y le adjunta una garantía para que sea más atractivo para los inversores. Si el precio de las acciones de la empresa XYZ aumenta por encima del precio establecido en el warrant, el tenedor puede redimirlo, lo que le permite comprar acciones de la empresa a un precio inferior al valor de mercado actual.

Por otro lado, si la Compañía XYZ tiene problemas y el precio de sus acciones cae por debajo del precio de ejercicio, el tenedor del warrant no podrá cobrar el incentivo que se le ofreció. Si las acciones no se recuperan, la garantía eventualmente expirará y perderá su valor.

Consideraciones Especiales

Los warrants son apreciados por los inversores que valoran los derechos de apreciación al alza sin requerir ningún compromiso de capital inicial. Sin embargo, también existen desventajas potenciales en estos vehículos, para ambas partes involucradas.

Para las empresas, los warrants pueden crear incertidumbre sobre el número de tenedores que finalmente ejercerán su derecho a ejercer sus warrants y adquirir acciones de la empresa. Esto podría potencialmente dejar a las empresas buscando reunir capital en la estacada: si los tenedores no ejercen las garantías, la empresa no obtiene nada del efectivo creado a partir de la emisión de nuevas acciones.

Mientras tanto, para los inversores, existe el riesgo de que el precio de las acciones subyacentes suba por encima del precio de ejercicio para vender, o caiga por debajo del precio de ejercicio para comprar, lo que en la práctica hace que la garantía no tenga valor. Además, los tenedores de warrants no disfrutan de los derechos de voto de la forma en que suelen hacerlo los accionistas ordinarios.

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